lunes, 1 de febrero de 2016

LA JUVENTUD

MIXTIFICACIÓN
Después de "La gran belleza" uno esperaba una gran película. Ahora me asaltan dudas, ¿sería el azar? El mundo visto desde un balneario suizo por un viejo director de orquesta y un no menos viejo, director de cine, resulta tan vacuo, tan artificial, tan carente de interés, que solo se salvan algunos diálogos aislados, basados en la maestría de los soberbios actores que son Michael Cayne y Harvey Keitel. Ni siquiera Rachel Weisz, tan bella como acostumbra, llega a interesar. El resto de personajes y personajillos (incluido Jane Fonda) son meros maniquís que, a veces, se mueven sobre el telón de fondo de unos paisajes bucólicos (vacas incluidas) o por un establecimiento termal con resonancias del pasado.
En su incesante búsqueda por emular y ser como Fellini, Sorrentino va a conseguir ser insoportable. O, peor aún, nada. 

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