lunes, 6 de marzo de 2017

LO QUE DE VERDAD IMPORTA

FRUSTRACIÓN
Las buenas intenciones no bastan para hacer buen cine. Salvo la excelente fotografía y unos actores que le echan ganas, el resto de esta película de Paco Arango es tan increíble que bordea la estupidez. El guión es tan absurdo que solo un genio estilo Capra hubiera sabido como sacarle partido. Cualquier mensaje, por solidario que sea, se pierde en la maraña. No vale la pena ensañarse con algo cuyo fin es decididamente generoso, pero aún así, queda la frustración de que no se haya sabido hacerlo mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario