Christian Carion tenía un buen argumento entre manos: el impacto de la invasión alemana en un pequeño pueblo del norte de Francia y la reacción de sus habitantes, entre los que se incluye un fugitivo alemán antinazi y su hijo de ocho años. Mientras la película se ciñe a esa parte de nuestra historia, funciona, porque es casi un documento sobre un periodo oscuro como fue la debacle militar francesa y el pánico de una población que recordaba lo sucedido en la primera guerra mundial y que provocó un terrible éxodo en busca de una hipotética salvación hacia la costa o hacia el sur. Pero cuando se detiene en las relaciones entre los personajes, en las escenas bélicas que desprenden un descarado chauvinismo, en una sugerida historia de amor, el guión se llena de agujeros, hasta desembocar en un infumable "happy end". Entretiene por lo que tiene de thriller o de western y porque está sostenido por unas buenas interpretaciones y una estupenda banda sonora de Morricone. En todo caso, da la impresión de que se ha perdido la ocasión de hacer algo con más nivel, más importante.
lunes, 9 de mayo de 2016
martes, 3 de mayo de 2016
LA NOCHE QUE MI MADRE MATÓ A MI PADRE
ALGUNAS RISAS
Intentar hacer reir, sin otras segundas intenciones, es un propósito encomiable, sano y honesto. Inés París se lo ha planteado y, en buena parte, lo consigue con un guión previsible en muchos aspectos, un vodevil, llevado a un ritmo que va de menos a más, unos diálogos suficientemente ingeniosos y unos actores plenemente dedicados a la causa, que creen en lo que hacen. Belén Rueda, María Pujalte y Eduard Fernández están muy bien, pero es Diego Peretti, el de la nariz imposible, el que pone en marcha la maquinaria y el que arranca del espectador el momento sublime de la carcajada. Quizá no sea pedir demasiado, pero no es tan fácil de lograr. Lástima de un sonido deficientemente grabado y una música chirriante auténticamente deleznable.
martes, 19 de abril de 2016
THE LADY IN THE VAN
UNA ACTRIZ
Basándose en su experiencia personal, Alan Bennet trasladó a guión la obra de teatro que había escrito para narrar su atípica relación con la anciana que durante quince años había aparcado con su consentimiento, la furgoneta que le servía de vivienda en la entrada del garaje de su casa.
En el fondo, no hay mucho más.Tras una primera secuencia que muestra, pero no explica, el origen de la anomalía, ya no se sigue profundizando en los motivos de conciencia que llevaron a Miss Shepherd a aislarse del mundo, porqué eligió una furgoneta como su habitat, porqué dejó de tocar el piano o porqué le fascina el color amarillo. Tampoco hace mucha falta. Dejando a un lado la sutil interpretación que Alex Jennings hace de la homosexualidad de Bennet, la película, toda ella, es Maggie Smith,. Solo por verla, por oírla, por ver como mira o como se mueve, por atisbar los mínimos gestos que se abren paso entre las arrugas que la edad ha ido dejando en su rostro, vale la pena contemplar este espectáculo.
martes, 12 de abril de 2016
EL JUEZ
UNOS INTÉRPRETES Y POCO MÁS
Vulgar y atípica comedia francesa de ChristianVincent cuya anterior película, "La cocinera del presidente" resultaba claramente deleznable a pesar de la espléndida Katherine Frot. Aquí la cosa pinta algo mejor: un juez seco y quisquilloso, perdón Presidente de sala, en trance de un consentido e indiferente divorcio, encuentra un antiguo amor mientras esta forma parte del jurado de una causa por homicidio en el tribunal que preside.
Por lo demás, poco que aportar, ni diálogos ni situaciones. Todo se apoya en los actores; en la madura belleza y personalidad de Sidse Knudsen y en la poco atractiva sabiduría de Fabrice Luchini. A destacar la juventud y frescura de Eva Lallier como hija de Knudsen. Poca cosa, carente de emociones, aunque consigue no aburrir.
lunes, 4 de abril de 2016
NUESTRA HERMANA PEQUEÑA
INTEGRACIÓN
Tres hermanas viven solas en la gran casa familiar. En algún momento, catorce o quince años atrás, su padre abandonó el hogar para irse con otra mujer. Poco después su madre siguió el mismo camino. La hija mayor, Sachi, es la que ha asumido durante ese tiempo el papel de cabeza de familia. Al morir el padre, que vivía en una población cercana, las tres, a regañadientes, acuden al funeral, con el interrogante de saber que van a encontrarse con una hermanastra a la que no conocen. Atraídas por el encanto de Suzu, la recién conocida, y dándose cuenta de que la tercera mujer de su padre ya tiene un hijo de una relación anterior, Sachi invita a la pequeña a vivir con ellas.
Esa es la historia. Desde ese instante, el director, Hirokazu Kore-eda, nos lleva con un estilo próximo al del maestro Ozu, a compartir su vida. La cámara sigue persistente sus movimientos, sus actos, nos muestra como son, como rezan, lo que comen, mejor aún, como disfrutan de la comida, como se desenvuelven en sus trabajos o, en el caso de Suzu, en la escuela, y en como esta va formando parte de sus vidas. A través de tantos mínimos detalles, recogidos amorosamente, se nos van trasladando sentimientos y emociones, los hacemos nuestros, los compartimos.
Resulta, increíblemente, una película alegre, que transmite felicidad, la felicidad de unas vidas apacibles, en la que lo cotidiano, no exento de tragedias, refuerza los vínculos familiares, hace que sus protagonistas sean conscientes de la fortuna que poseen siendo simplemente ellas mismas; les hace apreciar su relación, su trabajo y extienden su amor a la recién llegada hasta completar su integración en sus vidas.
Está contada sin aspavientos, sin grandilocuencia, con difícil sencillez, como en un susurro, como si se tratara de un haiku prolongado. Retrato perfecto de unas vidas bien vividas y de unos personajes inseparables de las actrices que los interpretan.
martes, 29 de marzo de 2016
O LOS TRES O NINGUNO
PECAR POR DEFECTO
Biografía del director Kheiron que narra el periplo de sus padres desde su Irán natal hasta llegar a Francia,
cuando él era aún niño. Lo que podría ser una dramática odisea, un sombrío melodrama, se transforma en algo ligero, relativamente fácil, al estar todo impregnado de un tono de comedia. La lucha del matrimonio por la democracia en tiempos del Sah y posteriormente su persecución tras la llegada de Jomeini al poder, hubiera podido servir para algo mucho más duro y cruel que solo aparece en las imágenes de documentales y en aquellas que retratan la triste realidad.
La segunda mitad de la película, la integración de la familia en su país de adopción, suena a algo más visto, menos importante. Aun así, todo se deja ver gracias al buen ritmo y al hecho de no haber estirado la narración, aunque siempre nos queda la sensación de lo que pudo ser y no es. El humor hace la historia más leve, más llevadera, pero su exceso, lo que le otorga su ligereza, la trivializa.
lunes, 21 de marzo de 2016
´LUCES DE PARIS
APENAS NADA
Levísima comedia francesa sobre un matrimonio de ganaderos de Bretaña, en el que el tiempo y la rutina va dejando huellas de hastío y aburrimiento. Para remediarlo, la mujer busca un pretexto para escapar tres días a París en busca de una fugaz aventura, sin enterarse que su marido sospecha de la trampa y espía su recorrido. Podría ser más profunda, pero el guión es absolutamente inverosímil y solo se detiene en lo accesorio, incluyendo el parto de una vaca contado con todo detalle, y en escenas que, sin aportar nada a la trama, resultan ser las más divertidas. Si no llega a ser por los actores, Isabelle Huppert y Jean Pierre Darrousin, sería infumable. Con ellos, se puede ver y se olvida.
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