domingo, 15 de mayo de 2016

CORAZÓN GIGANTE

ROMPER
Acomplejado por su enorme volumen, objeto de burlas macabras por sus compañeros de trabajo, dominado por una madre egoísta, Fusi se ha convertido en un inadaptado social y encerrado en un cascarón personal del que solo sale para mostrar su habilidad para la mecánica, para jugar con su amigo Mördur con reconstrucciones de batallas de la 2ª GM o mantener extrañas conversaciones telefónicas con el locutor de radio de un programa musical nocturno.
Todo esto, su vida, cambia cuando casi accidentalmente, conoce a Sjófn, una inadaptada bipolar con graves problemas psíquicos. Su amistad primero, su amor después, hace que Fusi sea capaz de romper la cáscara que lo envuelve y abrirse al mundo que le rodea, a romper con lo que ha sido su vida hasta ese momento, a relacionarse con las personas, a ser él mismo y tan consciente es de ello, que sin esperar nada a cambio, es capaz de permitirse un último acto de infinita generosidad. 
Dagur Kari, un director que parece haber bebido de la fuente de Taurismaki, cuenta esta esta historia de forma pausada, precisa, con el tempo adecuado, recreándose en el modo en que nos va permitiendo conocer a cada personaje, demostrando una prodigiosa sensibilidad y arrancando una memorable interpretación de Gunnar Jönsson en el papel de Fusi y del resto de los intérpretes. Espléndida película, llena de matices, de pequeños detalles, de fe en la condición humana, retrato de unas vidas y de un venturoso renacimiento. 

viernes, 13 de mayo de 2016

EL OLIVO

SEAMOS REALISTAS, PIDAMOS LO IMPOSIBLE
Producto de su inteligencia, todo el cine que hace Iciar Bollaín tiene interés; a veces, esa inteligencia se muestra demasiado obvia y el resultado cae en los típicos clichés tan del gusto de la izquierda. Pero en este caso, aborda con fe y lleva a buen puerto una historia absurda, surrealista, enmarcada en un universo rural con tendencia a desaparecer, y que tal vez, por esa misma razón resulta absolutamente creíble dentro de su inverosimilitud. El viaje de esta muchacha, capaz de todo, que acompañada por su tío y un amigo intenta recuperar el milenario olivo familiar vendido por sus padres para montar un negocio fracasado, se transforma en una metáfora de como enfrentarse a la vida, o quizá es que es la vida misma la que es así.
No se trata de un road moovie, la película va por otros derroteros, simplemente se trata de que unas personas se conozcan mejor, que se entiendan. Hay referencias sociales, apuntes sobre las relaciones familiares, toques ecologistas, pero todo tratado con ternura, porque no importa demasiado. Hay un ritmo preciso, unas muy buenas interpretaciones (sobre todo de Anna Castillo y Javier Gutierrez) dentro de un casting espléndido, perfecto, pero lo que nos queda, tras esa impagable escena en la que los tres personajes centrales estallan en carcajadas al darse cuenta de hasta donde han llegado, es un nítido mensaje: hay batallas que aunque uno sepa que las va a perder, hay que librarlas.

lunes, 9 de mayo de 2016

MAYO 1940

ASI FUE, PERO NO ES
Christian Carion tenía un buen argumento entre manos: el impacto de la invasión alemana en un pequeño pueblo del norte de Francia y la reacción de sus habitantes, entre los que se incluye un fugitivo alemán antinazi y su hijo de ocho años. Mientras la película se ciñe a esa parte de nuestra historia, funciona, porque es casi un documento sobre un periodo oscuro como fue la debacle militar francesa y el pánico de una población que recordaba lo sucedido en la primera guerra mundial y que provocó un terrible éxodo en busca de una hipotética salvación hacia la costa o hacia el sur. Pero cuando se detiene en las relaciones entre los personajes, en las escenas bélicas que desprenden un descarado chauvinismo, en una sugerida historia de amor, el guión se llena de agujeros, hasta desembocar en un infumable "happy end". Entretiene por lo que tiene de thriller o de western y porque está sostenido por unas buenas interpretaciones y una estupenda banda sonora de Morricone. En todo caso, da la impresión de que se ha perdido la ocasión de hacer algo con más nivel, más importante. 

martes, 3 de mayo de 2016

LA NOCHE QUE MI MADRE MATÓ A MI PADRE

ALGUNAS RISAS
Intentar hacer reir, sin otras segundas intenciones, es un propósito encomiable, sano y honesto. Inés París se lo ha planteado y, en buena parte, lo consigue con un guión previsible en muchos aspectos, un vodevil, llevado a un ritmo que va de menos a más, unos diálogos suficientemente ingeniosos y unos actores plenemente dedicados a la causa, que creen en lo que hacen. Belén Rueda, María Pujalte y Eduard Fernández están muy bien, pero es Diego Peretti, el de la nariz imposible, el que pone en marcha la maquinaria y el que arranca del espectador el momento sublime de la carcajada. Quizá no sea pedir demasiado, pero no es tan fácil de lograr. Lástima de un sonido deficientemente grabado y una música chirriante auténticamente deleznable.

martes, 19 de abril de 2016

THE LADY IN THE VAN

UNA ACTRIZ
Basándose en su experiencia personal, Alan Bennet trasladó a guión la obra de teatro que había escrito para narrar su atípica relación con la anciana que durante quince años había aparcado con su consentimiento, la furgoneta que le servía de vivienda en la entrada del garaje de su casa.
En el fondo, no hay mucho más.Tras una primera secuencia que muestra, pero no explica, el origen de la anomalía, ya no se sigue profundizando en los motivos de conciencia que llevaron a Miss Shepherd a aislarse del mundo, porqué eligió una furgoneta como su habitat, porqué dejó de tocar el piano o porqué le fascina el color amarillo. Tampoco hace mucha falta. Dejando a un lado la sutil interpretación que Alex Jennings hace de la homosexualidad de Bennet, la película, toda ella, es Maggie Smith,. Solo por verla, por oírla, por ver como mira o como se mueve, por atisbar los mínimos gestos que se abren paso entre las arrugas que la edad ha ido dejando en su rostro, vale la pena contemplar este espectáculo.

martes, 12 de abril de 2016

EL JUEZ

UNOS INTÉRPRETES Y POCO MÁS
Vulgar y atípica comedia francesa de ChristianVincent cuya anterior película, "La cocinera del presidente" resultaba claramente deleznable a pesar de la espléndida Katherine Frot. Aquí la cosa pinta algo mejor: un juez seco y quisquilloso, perdón Presidente de sala, en trance de un consentido e indiferente divorcio, encuentra un antiguo amor mientras esta forma parte del jurado de una causa por homicidio en el tribunal que preside.
Por lo demás, poco que aportar, ni diálogos ni situaciones. Todo se apoya en los actores; en la madura belleza y personalidad de Sidse Knudsen y en la poco atractiva sabiduría de Fabrice Luchini. A destacar la juventud y frescura de Eva Lallier como hija de Knudsen. Poca cosa, carente de emociones, aunque consigue no aburrir.

lunes, 4 de abril de 2016

NUESTRA HERMANA PEQUEÑA

INTEGRACIÓN
Tres hermanas viven solas en la gran casa familiar. En algún momento, catorce o quince años atrás, su padre abandonó el hogar para irse con otra mujer. Poco después su madre siguió el mismo camino. La hija mayor, Sachi, es la que ha asumido durante ese tiempo el papel de cabeza de familia. Al morir el padre, que vivía en una población cercana, las tres, a regañadientes, acuden al funeral, con el interrogante de saber que van a encontrarse con una hermanastra a la que no conocen. Atraídas por el encanto de Suzu, la recién conocida, y dándose cuenta de que la tercera mujer de su padre ya tiene un hijo de una relación anterior, Sachi invita a la pequeña a vivir con ellas.
Esa es la historia. Desde ese instante, el director, Hirokazu Kore-eda, nos lleva con un estilo próximo al del maestro Ozu, a compartir su vida. La cámara sigue persistente sus movimientos, sus actos, nos muestra como son, como rezan, lo que comen, mejor aún, como disfrutan de la comida, como se desenvuelven en sus trabajos o, en el caso de Suzu, en la escuela, y en como esta va formando parte de sus vidas. A través de tantos mínimos detalles, recogidos amorosamente, se nos van trasladando sentimientos y emociones, los hacemos nuestros, los compartimos.
Resulta, increíblemente, una película alegre, que transmite felicidad, la felicidad de unas vidas apacibles, en la que lo cotidiano, no exento de tragedias, refuerza los vínculos familiares, hace que sus protagonistas sean conscientes de la fortuna que poseen siendo simplemente ellas mismas; les hace apreciar su relación, su trabajo y extienden su amor a la recién llegada hasta completar su integración en sus vidas.
Está contada sin aspavientos, sin grandilocuencia, con difícil sencillez, como en un susurro, como si se tratara de un haiku prolongado. Retrato perfecto de unas vidas bien vividas y de unos personajes inseparables de las actrices que los interpretan.