domingo, 17 de septiembre de 2017

CHURCHILL

SOLIDEZ
Si tuviera que definirla con una sola palabra, diría que esta es una película sólida: correctamente dirigida, muy bien interpretada (en particular por Miranda Richardson, John Slattery y todos los secundarios, mejor que Brian Cox que tiene tendencia a pasarse), y, como es tradicional en el cine inglés, maravillosamente ambientada.
Pero ¡Ay! por un lado se queda corta y por otro derrapa. Corta porque su escaso presupuesto no permite una sola escena bélica, que en algún momento serían absolutamente necesarias (sea Gallipoli o el Londres arrasado por los bombardeos, y derrapa porque el guion nos muestra a un Churchill no solamente opuesto a la operación Overlord por motivos humanitarios, sino totalmente alienado, enloquecido, y fuera de la realidad, incapaz de reconocer que su tiempo ha pasado y a punto de emprender la retirada, olvidando que volvió a ser elegido primer ministro en 1951. Tal y como lo vemos aquí, el país, no la guerra, está dirigido por su mujer. Hay que entender que resulta difícil hacer una película bélica sin que la guerra aparezca, y ahí es donde ese director de nombre casi imposible, Jonathan Teplitzky, fracasa, al presentar un protagonista por el que todo su entorno siente un considerable desprecio, olvidando su carisma personal y los logros que lo hicieron famoso.

domingo, 10 de septiembre de 2017

VERANO 1993

CINE Y MEMORIA
Según sus propias declaraciones, esta es una película autobiográfica de su directora y guionista, Carla Simón, cuando tras la muerte de su madre a causa del sida, pasó a vivir en la casa de sus tíos, una masía aislada en un pequeño pueblo de Gerona. Pero los recuerdos no son suficientes para hacer una película, hace falta algo más. En este caso se limitan a una serie de estampas, fragmentadas, que lo único que nos dicen es que la protagonista era una niña traumatizada, mimada y puñetera por decirlo suavemente. El guion no explica ni aclara las razones, ni justifica las tensiones familiares que aparecen. Esa familia que la acoge, ¿Quien son? ¿Qué hacen? ¿Por qué ellos y no otros? En ningún momento se recoge su adaptación gradual a su nuevo entorno, o se nos traslada su búsqueda de cariño o las razones que la motivan a hacer daño a los que la rodean.
La carencia de ilación, de continuidad, perjudica un relato de por sí oscuro, feísta y claustrofóbico. Los actores se limitan a estar ahí, sin más, solo su tía y su prima, la pequeña Anna, son creíbles, porque la protagonista es excesivamente inexpresiva y nunca refleja su tormenta interior. Desde un punto de vista aséptico, el resultado de todo esto recuerda el proyecto fin de carrera de una alumna brillante de una Escuela de Cine: buenas intenciones pero apenas se cumplen las expectativas. Aprobado justo.
PS. Salvo razones políticas, que no hacen al caso, su elección para los Oscar no la entiendo mucho, pero vaya usted a saber; a lo mejor gusta su exotismo.

domingo, 3 de septiembre de 2017

LOS CASOS DE VICTORIA

DESINHIBICIÓN
Desde hace ya algún tiempo, las comedias modernas, y en particular las francesas, han encontrado dos nuevos ingredientes: el sexo y la total desinhibición de sus personajes. Sucede así en esta película, un tanto incoherente, que se mueve entre su aspiración a ser un remedo de las de Woody Allen puestas al día, y las viejas "screwball" americanas. Todo en ella resulta caótico, como su protagonista, desprovista de toda moral y de cualquier inhibición, sin que la narración muestre el menor deseo de tener que explicar como y porqué ha llegado a ese extremo vital. Sino fuera porque ese papel está interpretado por Virginie Efira, capaz de enfrentarse con éxito a las situaciones más inverosímiles, el conjunto sería infumable, pero está ella, y su presencia, casi permanente, ilumina los 95 minutos que está en pantalla.
Con todo, eso no es suficiente para salvar el producto, porque para hacer una buena "screwball", y a la historia me remito, hace falta un talento del que Justine Triet, guionista y directora, lamentablemente carece.

domingo, 27 de agosto de 2017

LA SEDUCCIÓN

LA BELLEZA NO BASTA
Si la intención de Sofía Coppola era hacer un "remake" de la película de Don Siegel, bajo un punto de vista femenino, digamos que ha fracasado. El sutil terror que desprendía la primera versión, ha sido sustituido por una serie de preciosistas e intencionadamente compuestas escenas, que una maravillosa fotografía de Philippe Le Sourd resalta aun más, en las que la falta de profundidad de los personajes, pese a las notables interpretaciones de Kidman y Dunst, sus motivaciones más íntimas y la falta de una explicación que aclare las relaciones que hay entre ellos, dejan un regusto de vaciedad muy alejado del negro drama que podía preverse.
Hay un exceso de escenografía y una carencia de la grandeza de la tragedia. Sobra blandura y falta drama. Visualmente espléndida, resulta escasa de contenido.

domingo, 20 de agosto de 2017

CEZANNE Y YO

INCAPACIDAD
No conocía de nada a Daniele Thompson, autor del guión y la ¿dirección? de esta historia que narra, o al menos lo pretende, la amistad entre dos genios: el pintor Paul Cezanne y el novelista Emile Zola. Hubiera sido mejor seguir sin conocerle, pues no hay nada en esta película que profundice en el carácter de los protagonistas, en su espíritu creativo, que explique algo de sus motivaciones vitales o que retrate al menos el ambiente en que vivieron, el París glorioso de las últimas décadas del siglo XIX, en el que se renovaba la pintura y aparecían las primeras novelas naturalistas.
Y es que todo suena a falso, frívolo y superficial, destruyendo cualquier interés que el tema pueda suscitar, y lastrado además por una horrible dirección de actores (en particular el llamado Guillaume Gallienne de la Comedie Francaise que encarna a Cezanne), que hace que todo recuerde al odiado cine de "qualité", tan de moda en Francia en el siglo pasado, que dábamos por superado.

domingo, 13 de agosto de 2017

EL ÚLTIMO VIRREY DE LA INDIA

MENOS NO ES MÁS
El título original "The Viceroy's House" (La Casa del Virrey), se aproxima más a lo que Gurinder Chadha ha hecho con esta película. La independencia de la India en el mes de Octubre de 1947, su partición en dos estados con la creación del islámico Pakistán, la irresoluta cuestión de Cachemira y los oscuros e interesados manejos subyacentes por encima de las cuestiones puramente políticas, quedan totalmente minusvalorados ante el imperial esplendor del palacio del Virrey que casi parece el eje nuclear de la trama. Y es que un guion torpe hace que la narración carezca totalmente de tensión. Ni siquiera la relación amorosa entre Jeet y Aalia, dos servidores de palacio, ella mahometana y él hindú, contribuye a crearla. La parte documental tiene, eso sí, un interés histórico y está correctamente integrada, pero el relato cinematográfico no acaba de funcionar pese a las buenas interpretaciones (Hugh Bonneville, Gillian Anderson, Michael Gambon...etc.), y uno acaba contemplando todo con la frialdad de un observador de viejas estampas que retratan cosas en las que uno no ha participado y que, en contra de lo que debería ser, se le antojan muy remotas..

domingo, 6 de agosto de 2017

LA DECISION DEL REY

LO MEJOR DE UN HOMBRE
No es frecuente ver cine noruego y, menos aún, uno que trate de la historia reciente del país, como es el caso de su invasión por Alemania en 1940. Con este escenario, Erik Poppe, un director para mí desconocido que no se prodiga en exceso, construye un drama intenso sobre la dignidad, dignidad de un hombre, de la institución que encarna y del pueblo que lo ha elegido. Lo hace profundizando en la psicología de cada uno de los personajes, conscientes del papel que la vida y las circunstancias les obliga a representar, y esto no se refiere solamente al monarca, sino también a toda la gente que en algún momento participa en la situación, esposas, niños, políticos, militares, sin olvidar a un iluso embajador alemán que todavía cree en la fuerza de las palabras.
Existe un perfecto equilibrio entre ambas realidades, la humana y la bélica, aunque quizá en esta ultima hayan faltado recursos para narrarla de forma más explícita, y, por otra parte, una cámara demasiado bailona, confunde ocasionalmente al espectador en algunas escenas. Por el contrario, contar el origen de la monarquía noruega por medio de documentos originales en los primeros compases de la película es un hallazgo que nos ayuda a situarnos de forma inmediata en el contexto de la narración. En suma, una hermosa lección de historia, magníficamente interpretada y servida en todos los sentidos.